La actividad, organizada por el Contrato Río Matarraña del que forman parte 27 municipios de cuatro provincias, dejó patente que deben buscarse soluciones a los purines y al vertido de las aguas residuales. Ambas acciones están perjudicando a toda la cuenca en la actualidad y podrían suponer un grave problema si se siguen prolongando en un futuro cercano.